Los más viejos del lugar recordaréis la época en la que los GIFs se pusieron de moda. Le podríamos llamar “La primera edad de los GIFs”, que queda como más bíblico y épico. Eran aquellos tiempos en los que mostrar una animación en una web no era tan fácil como ahora. No existía Youtube, ni Vimeo, ni por supuesto, había conexiones a Internet suficientemente rápidas para mostrar vídeos.

Eran aquellos locos años 90 y principios de los 00 (o como se llame esa década), en los que las webs tenían que ser cuanto más animadas mejor, para atrapar la atención del espectador. ¿Que estamos de obras? Un GIF animado de un albañil trabajando. ¿Que queremos que nuestro visitante pinche en un botón? ¡Animémoslo, claro que sí! ¿El fondo estático no mola? Un cielo plagado de estrellas centelleantes es la solución.

El GIF nos permitía todo esto sin consumir excesivos datos, ya que el formato de este tipo de archivo se limita a 256 colores y acostumbra a tener una resolución menor que otro tipo de imágenes.

Pero, al igual que las estrellas animadas del fondo de la web que antes comentábamos, la luz de los GIFs se apagó con la aparición de las primeras conexiones ADSL y tecnologías como Flash. Ya no nos hacía falta emplear este tipo de archivos para animar una web; ahora, gracias a las conexiones de banda ancha, ya podíamos hacerlo de un modo mucho más dinámico y profesional. Se acabaron aquellos carteles de obras, aquellas flechas incitando a clicar un botón (yo creo que su efecto era más bien el contrario), y aquellas webs tan recargadas. Ahora primaba el estilo fino, las animaciones elegantes, la música (sí, webs con música, es tan años 2000)… Ya no había sitio en este mundo digital para nuestro querido GIF, cuyo destino parecía abocado al abismo y a la desaparición.

Sin embargo, cual Ave Fénix, el GIF animado renacería de sus cenizas para cobrar nuevamente la importancia que había tenido en los albores de internet, y volver a convertirse en un medio para llamar la atención y divertir como antaño.

Fueron primero los foros, Tumblr y finalmente las redes sociales, las que devolvieron al GIF al lugar que nunca habría tenido que dejar (o sí, no lo sé, pero es una frase que queda muy bien). Porque, aun siendo animaciones pequeñas, que apenas duran unos segundos, y que se reproducen sin sonido, lo cierto es que con la popularización de los memes los GIFs han cobrado una segunda vida, convirtiéndose en una manera ideal de expresar alegría, descontento, o cualquier otro tipo de emociones sin necesidad de emplear palabras, o si las usamos, siendo un complemento perfecto a ellas.

Y, aunque parezca mentira, fue otro espécimen en peligro de extinción, Google Plus, la primera de las redes sociales que volvió a permitir utilizar GIFs en sus publicaciones. De hecho, fue una de las características que la diferenciaban de las otras en su nacimiento, y que sus defensores exponían para proclamar la superioridad e esta red.

A pesar de que fue Google Plus la primera red social que permitió incluir GIFs en sus publicaciones, fue gracias a Twitter cuando comenzó la locura, o lo que podríamos llamar, para seguir con nuestra epopeya “El segundo advenimiento del GIF”. La frescura y espontaneidad de esta red social es el lugar ideal para los GIFs. ¿Qué mejor manera hay de acabar una frase “fucker” que con un GIF de Chuck Norris? ¿Qué mejor manera hay de expresar el descontento por algo que hemos leído que con “NO! GOD!” de Michael Scott? La respuesta es ninguna, claro.

Podría vivir simplemente expresándome con GIFs de The Office

Y por supuesto, siguiendo la costumbre las redes sociales de copiarse características entre ellas, Facebook añadió recientemente la posibilidad de utilizar GIFs en sus publicaciones. Se acabaron aquellos “Feliz viernes” simplemente con una imagen de Mr. Wonderful o un animalito con los brazos levantados. Ahora podemos decirlo con un divertido GIF de Carlton Banks bailando a Tom Jones.

“It’s not unusual to be loved by anyone…”

Las marcas, como era de esperar, también han acabado subiéndose al carro, y acostumbran a utilizarlos también en sus estrategias de Social Media. No es raro ver a marcas responder a sus usuarios con GIFS en Twitter, o publicando contenido de este tipo en Facebook. Lo cierto es que los GIFs, como los 80 o los Pokémon, vuelven a estar de moda.

Giphy, la mejor herramienta para crear GIFs

Llegados a este punto, y después de todo el rollaco que os he soltado, vamos a hablar de mi libr… perdón, vamos a hablar de lo que habíamos venido a hablar: Cómo utilizar los GIFs en tu estrategia de Social Media. (he puesto esta frase en negrita por el tema del SEO, tampoco os esperéis ahora un tratado de 800 páginas sobre los GIFs).

Si aun no habéis huido de esta web, es que realmente estáis interesados en crear GIFs. Y aunque hay programas como Adobe Premiere o similares que nos permiten crearlos, existe una web que desde ya se tiene que convertir en la biblia de los creadores de GIFs. Hablo, por supuesto, de Giphy.

herramienta para crear gifs animados

Giphy, la biblia de los creadores de GIFs

Si veis habitualmente GIFs en vuestro muro de Facebook, os habréis fijado que no son imágenes que se han subido directamente a la red. Facebook nos permite utilizar este contenido simplemente pegando el enlace a la imagen, que previamente habremos compartido en alguna de las webs que permiten alojar este tipo de imágenes. De todas ellas, Giphy es, sin duda, la mejor para mi. Porque, además de tener una ingente cantidad de GIFs, que podemos descargar y utilizar a nuestro antojo, tiene una potentísima herramienta para crearlos nosotros mismos.

Para ello, nos vamos al apartado de Create, en el que veremos las distintas opciones que nos da Giphy. Podemos crear un GIF a partir de un vídeo (nuestro o de Youtube), subir una serie de imágenes para crear el GIF (interesantísimo para crear las tan ahora populares publicaciones de Facebook tipo “clica en el momento justo y dinos qué te ha tocado”) o utilizar un GIF creado previamente para añadirle texto, o algún elemento más. Todo ello de una manera muy sencilla y directamente desde la web. Y con un resultado espectacular, pues Giphy siempre lo creará a la máxima calidad que este tipo de archivos nos permite.

Después, cuando tengamos nuestro GIF hecho (os recomiendo crear una cuenta para tenerlos siempre mano, aunque no sea obligatorio), ya podremos compartirlo en nuestra red social favorita. Ya sea en Twitter o Google Plus, descargando la imagen y subiéndola a la red, o en Facebook, clicando con el botón derecho en el GIF y copiando la dirección de la imagen, para después pegarla en la caja de texto de Facebook.

Un GIF de gatitos siempre es una buena solución para sacar una sonrisa en cualquier situación. ¡Como ahora, por ejemplo!

Como veis, todo muy sencillo, y sin necesidad de recurrir a programas complejos o de dudosa calidad (os sorprenderíais de la cantidad que programas que he llegado a probar para crear GIFs y que tenían unos resultados pésimos).

A partir de aquí, solo queda aprovechar el potencial de esta herramienta, y echar a volar la imaginación para crear contenido original. Páginas como Netflix ya lo están haciendo, así que son un buen lugar para pillar ideas.

¡Larga vida al GIF! 😉

 

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