Seguramente recordaréis ( y si no os pongo este enlace interno que tan bien me va para el SEO) la historia que Antonio Molero, persona enfadada con el mundo, protagonizó en este mismo blog hace unas semanas, y como el susodicho personaje toreaba al mismísimo Facebook y publicaba opiniones falsas en más de 150 páginas de negocios locales, la mayoría restaurantes, sin que nadie, ni dueños ni administradores de páginas, pudiesen hacer nada para eliminarlas.

Pues bien, hace un par de días, y con casi 50 opiniones más a sus espaldas, el bueno de Antonio volvió a las andadas en uno de los restaurantes que gestionamos. Tras borrarle Facebook la segunda opinión que había escrito en este negocio (más de 30 reclamaciones nos costó el asunto), todo fue tan fácil para él como volver a publicarla, y lógicamente, con una valoración de una estrella para nuestro negocio como implacable venganza.

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Fue entonces cuando decidí oír los consejos de mi buen amigo Emili Rodríguez, que me había comentado tras el primer episodio la manera de ponerse en contacto con Facebook para explicarles el tema. Un asunto complicado para una página, pues no existe un correo o formulario al que podamos escribir directamente. Por suerte, los anunciantes sí tienen esta posibilidad, así que pude escribirles explicándoles con pelos y señales las andanzas del Liam Neeson de las Redes Sociales. No os voy a engañar, la primera vez que me lo comentó Emili lo dejé pasar porque acababa de publicar el primer post y mira, quería darle un poco de vidilla al asunto, pero este día, Antonio me cogió con la guardia baja y decidí que ya estaba bien de cachondeo, y que el peso de la justicia debía caer sobre él.

Para sorpresa mía, no había pasado ni media hora cuando recibí la llamada de un amable asesor de Facebook, con el cual mantuve una conversación muy interesante, pero que, lamentablemente, me dijo que nada podían hacer para solucionar el tema. Me dio varias opciones, como cambiar mi negocio de categoría para que desapareciesen las estrellas opiniones, o solicitar a mis amistades que reclamasen sus opiniones como incorrectas para que las eliminasen nuevamente (lo único que pasaría entonces es que la volvería a publicar, como imaginaréis).

Es decir, que nada pueden quieren hacer para evitar este problema que ya afecta a casi 200 negocios. Y esto solamente hablando de este caso concreto, claro, seguro que deben haber unos cuantos parecidos.

trolls en páginas de facebook

Por lo tanto, si Facebook no quiere arreglar el problema, mi consejo, y lo que voy a hacer a partir de ahora, es aprovecharme de la situación, ponerle buena cara a Antonio, y responderle con alguna gracieta, como ya hice en otro de los restaurantes a los que gestionamos las redes sociales. Al menos, que me dé las 5 estrellas 😉

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